HomeSaludLa inmunoterapia T CAR también es eficaz en el tratamiento del mieloma múltiple

La inmunoterapia T CAR también es eficaz en el tratamiento del mieloma múltiple

La inmunoterapia T CAR también es eficaz en el tratamiento del mieloma múltiple

En el último año se han publicado distintos estudios que han demostrado la eficacia de la inmunoterapia con linfocitos T CAR frente a distintas enfermedades oncohematológicas, caso del linfoma no Hodgkin y de la leucemia. Unos trabajos que posibilitaron que la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) diera luz verde el pasado mes de agosto, en una decisión calificada como «histórica», a una de estas terapias para el tratamiento de menores y jóvenes con leucemia linfoblástica aguda refractaria. Pero aún hay más. Parece que estas T CAR podrían ser útiles frente a todos los tipos cáncer de la sangre. De hecho, un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia (EE.UU.) demuestra cómo una nueva ‘modalidad’ de T CAR –concretamente, la bautizada como ‘T CAR-BCMA’– es eficaz en el tratamiento del mieloma múltiple Como explica Adam D. Cohen, director de esta investigación presentada en el marco de la 59ª Reunión Anual de la Sociedad Americana de Hematología (ASH) que se está celebrando en Atlanta (EE.UU.), «los nuevos hallazgos se encuentran en consonancia con nuestros trabajos previos que mostraban que seis de cada nueve pacientes obtenían un beneficio clínico con el tratamiento exclusivo con T CAR-BCMA, es decir sin quimioterapia. Y ahora, estos resultados indican que el BCMA es una diana muy atractiva para el mieloma refractario, por lo que nuestra esperanza es que la combinación de la T CAR con la quimioterapia incrementará la expansión y persistencia de los linfocitos T CAR. Sin embargo, necesitamos un seguimiento más prolongado para confirmarlo». Linfocitos ‘potenciados’ El mieloma múltiple es un tipo de cáncer de la médula ósea que afecta a cerca de 12.000 personas en nuestro país, por lo general mayores de 65 años –la edad promedio de aparición del mieloma múltiple se sitúa en los 69 años–, y de la que cada año se diagnostican en torno a 2.000 nuevos casos. Una enfermedad causada por un crecimiento incontrolado en la médula ósea de un tipo de célula inmune denominado ‘célula plasmática’, responsable de la producción de ‘inmunoglobulinas’ –los consabidos anticuerpos–. En consecuencia, la médula ósea contiene una cantidad excesiva de células plasmáticas, lo que acaba dañando, y mucho, a los huesos. Y además, la sangre porta un exceso de inmunoglobulinas ‘monoclonales’ –es decir, procedentes de la célula plasmática que se ha vuelto cancerígena– que puede dañar distintos órganos, caso de los riñones, y que favorece el desarrollo de infecciones –el organismo produce prácticamente en exclusiva un tipo específico de anticuerpo, que no así el resto, por lo que pierde su capacidad para hacer frente a los patógenos. La combinación de la inmunoterapia T CAR con la quimioterapia incrementará la expansión y persistencia de los linfocitos T CAR Pero, ¿no hay ningún tratamiento capaz de frenar la progresión de esta enfermedad? Pues sí. De hecho, el trasplante alogénico de médula ósea es capaz de curar definitivamente el mieloma múltiple. Pero solo en pacientes jóvenes, que no en mayores. Y asimismo, tanto la radioterapia como la quimioterapia han demostrado ser muy eficaces a la hora de detener la proliferación de las células plasmáticas. Sin embargo, y con el paso de los años, esta proliferación volverá a descontrolarse, lo que hará que la enfermedad siempre vuelve a reaparecer. Por tanto, el objetivo es lograr ‘congelar’ el avance del mieloma múltiple y aliviar sus síntomas durante el máximo tiempo posible. Y una vez se ‘agote’ un tratamiento, pasar al siguiente. Una secuencia terapéutica en la que la nueva T CAR-BCMA podría resultar ciertamente útil. En este contexto, la transferencia adoptiva de linfocitos T, también denominada ‘terapia con células anticancerígenas T o T CAR’, es un tipo de inmunoterapia para el cáncer en la que se extraen linfocitos T del propio paciente, se cultivan en el laboratorio y, una vez alcanzan un número considerable, se vuelven a introducir –o según la terminología científica, ‘transferir adoptivamente’– en el enfermo para que combatan el tumor. Una terapia que, entre otras ventajas, permite que linfocitos extraídos para su cultivo sean manipulados genéticamente con objeto de potenciar su actividad anticancerígena. Así, y en el caso concreto de la T CAR-BCMA, los linfocitos T son manipulados en el laboratorio para introducirles un gen con un CAR que reconozca una proteína que, llamada ‘antígeno de maduración de linfocito B’ (BCMA), se encuentra en la superficie de las células plasmáticas. En consecuencia, y una vez ‘reintroducidos’ en el paciente, estos linfocitos T se multiplicarán y darán caza a estas células plasmáticas malignas. ¿Eficaz y segura? Pero, esta T CAR-BCMA, ¿realmente funciona? Pues para averiguarlo, los autores contaron con la participación de 15 pacientes que ya habían recibido múltiples líneas de tratamiento –la media se estableció en siete– frente al mieloma múltiple. Y lo que hicieron fue administrarles una dosis de quimioterapia para eliminar glóbulos blancos y ‘dejar hueco’ a los linfocitos T CAR-BCMA y, acto seguido, tratarles con una dosis alta –10 pacientes– o baja –cinco pacientes– de la nueva terapia experimental. Los resultados mostraron que al menos el 40% de los participantes con la dosis baja alcanzaron una ‘respuesta mínima’, definida como una reducción de al menos un 25% en los niveles de proteína del mieloma. Un porcentaje que, en el caso de la dosis alta, se estableció en el 80%. De hecho, se logró una respuesta completa en uno de estos pacientes. Y lo que es más importante, ¿el tratamiento es seguro? Pues según el estudio, parece que sí. Es cierto que los 15 participantes experimentaron un efecto secundario denominado ‘síndrome de liberación de citoquinas’, cuyos síntomas son muy parecidos a los de la gripe. Pero todos se recuperaron, en hasta 13 de los casos sin necesidad de tomar ningún fármaco. Y asimismo, que tres pacientes sufrieron algún grado de neurotoxicidad. Pero de nuevo, el problema se disipó de ‘forma espontánea’, sin tener que recurrir a ningún tratamiento.Original Article

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