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Trump exige a Erdogan que frene su ataque a los kurdos en Siria

Trump exige a Erdogan que frene su ataque a los kurdos en Siria

Aliados pero casi enemigos. La condición de socios de la OTAN de Estados Unidos y Turquía cada vez parece más una coincidencia que un motivo de cooperación. El último gran choque suena con estrépito en Siria, donde el cruce de intereses convierte el tablero en una figura poliédrica. La ofensiva militar estadounidense contra Daesh (ISIS), en colaboración con las milicias kurdas, topa con la encarnizada batalla que Turquía mantiene contra uno de sus enemigos naturales. Su último ataque en Afrin, un territorio controlado por los kurdos sirios de YPG, mina la intención de Washington de resolver cuanto antes la campaña contra los yihadistas. Hoy, Trump llamó desde el Despacho Oval a su homólogo, a quien «urgió a detener sus operaciones, que ponen en peligro la guerra contra Daesh y la vida de muchos refugiados del conflicto», según informó la Casa Blanca. Con dilatada experiencia y creciente radicalidad en la islamización de su país, Erdogan es un hueso duro de roer. Como lo demuestra el juego a dos bandas que ha iniciado con su acercamiento a Moscú, la otra potencia en el avispero sirio. El presidente estadounidense demandó a Erdogan que contenga su ofensiva militar contra un aliado imprescindible para el Pentágono. En su último movimiento de palo y zanahoria, el veterano gobernante musulmán recurría al primero cuando el 20 de enero con un nuevo empellón para expulsar a los kurdos. La operación «Rama de Olivo» se cruzaba con el anuncio previo de Estados Unidos de establecer 30.000 soldados en la frontera con Turquía, con la que estudia crear una «zona de seguridad», a lo largo de treinta kilómetros, que minimice el enfrentamiento sobre el terreno. Tras su conversación con Trump, la Casa Blanca informó de que Erdogan se había comprometido a «trabajar en una estrategia conjunta» con Estados Unidos. Aunque, lejos de amilanarse, pocas horas antes de su charla, Erdogan se había mostrado rotundo: «La campaña continuará hasta que el último terrorista quede neutralizado». «Reconquistado el 98%» del territorio autodenominado por los yihadistas Estado Islámico, el Pentágono no quiere soltar el acelerador ante una previsible victoria contra el terrorismo yihadista que reforzaría a Trump. Sólo el pasado fin de semana, 150 yihadistas de Daesh murieron víctimas de los bombardeos aliados. «La liberación de Siria no está lejos», se permitió afirmar el Comando Central del ejército norteamericano. En paralelo, los bombardeos turcos han provocado el desplazamiento de 5.000 civiles, denuncian los kurdos. Los roces entre EE.UU. y Turquía forman parte de la tradición diplomática. Ahora, la táctica militar comparte protagonismo con los conceptos. La calificación de «grupo terrorista» que el discurso oficial de Ankara emplea para tachar a las milicias kurdas, no es compartida por EE.UU..Original Article

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